Sentí que mi amor era un cofre,
la vida un susurro ahí fuera.
En vano aguardaba el tesoro
que el polvo encubre.
Había olvidado entregarlo
y ya ni la urraca acudía.
Sin luz las joyas no brillan.
Sístole, diástole. Sístole, diástole. ... La vida es la letanía de un zumbido, hasta que la alarma cesa. Cuánto empeño en la supuesta lógica...