Las joyas del olvido

Lucía el sol por las rendijas.
Sentí que mi amor era un cofre,
la vida un susurro ahí fuera.

En vano aguardaba el tesoro
que el polvo encubre.

Había olvidado entregarlo
y ya ni la urraca acudía.
Sin luz las joyas no brillan.

La llaga

Nadie sabe cuánto escuece la herida que la piel no exhibe. Cuánto calla el grito del silencio por compasión.