Sentí que mi amor era un cofre,
la vida un susurro ahí fuera.
En vano aguardaba el tesoro
que el polvo encubre.
Había olvidado entregarlo
y ya ni la urraca acudía.
Sin luz las joyas no brillan.
Bancos, cercenan el encuentro. Alféizares, muerden el pellejo. El exilio acuchilla. Somos faquires tras el atrezzo. Quieren borr...