Sentí que mi amor era un cofre,
la vida un susurro ahí fuera.
En vano aguardaba el tesoro
que el polvo encubre.
Había olvidado entregarlo
y ya ni la urraca acudía.
Sin luz las joyas no brillan.
Nacer y crecer en el hedor, hasta adaptarse. Yo no tuve esa supuesta dicha. Siempre anduve buscando la grieta que ventilara el b...
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