La utopía del prójimo

Las esencias son fantasmas disfrazados con harapos. Tantas son las capas que vestimos, que andamos encorvados por su peso. El amor o el odio, el aprecio o el desprecio, la humildad o la arrogancia, el orgullo o la vergüenza, a menudo sus ropas se intercambian en la cortesía creada para tolerarnos. 

Rasguños en la armadura y sin embargo, las corazas que nos cubren no nos muestran, aunque tal vez ya no queramos encontrarnos y por eso nos perdamos buscando geometría, simetría en un pellejo e incluso juzgando su color, como en el fondo de un lienzo. 

Tristes las entrañas que se extrañan, camufladas entre velos de apariencia, a sus ojos los despojos. Podrán cosquillear la periferia, como el tacto de una pluma en los pies, mas el prójimo es la utopía de alcanzarnos, como no íbamos a anhelarnos, si hasta a veces el amor hacemos, frotando nuestros cuerpos, sin rozar la belleza de la mente.


Letanía

Sístole, diástole. Sístole, diástole. ... La vida es la letanía de un zumbido, hasta que la alarma cesa. Cuánto empeño en la supuesta lógica...