Faquires

Bancos,
cercenan el encuentro.
Alféizares,
muerden el pellejo.

El exilio acuchilla.

Somos faquires
tras el atrezzo.

Quieren borrar los márgenes
sin cerrar la herida.

No hay reposo,
el diseño es hostil.

La llaga

Nadie sabe cuánto escuece la herida que la piel no exhibe. Cuánto calla el grito del silencio por compasión.