La luz sin día


Presos de la inercia,
sin pausa que el tiempo nos fía,
de ser luz que se agota
cuando el cuerpo se enfría.

Ceniza que el viento desvía,
estrella que aún parpadea
aunque se sienta vacía.

No queda rastro alguno
de la sorda agonía
que el universo ignora
mientras irrumpe el día.

La Frecuencia

La mirada sonríe, y en ese espejismo, el desierto se hace fuente. No cambia la arena; el jardín eres tú