La luz sin día


Presos de la inercia,
sin pausa que el tiempo nos fía,
de ser luz que se agota
cuando el cuerpo se enfría.

Ceniza que el viento desvía,
estrella que aún parpadea
aunque se sienta vacía.

No queda rastro alguno
de la sorda agonía
que el universo ignora
mientras irrumpe el día.

La linterna de Diógenes

Atenas es un mausoleo de mármol. La piedra aspira la carne. ​Al mediodía, acerco la llama a los rostros. ​¿Late aún la estatua en el hombre?...