Estertores

​Dadas las señales
no puede ser tan terrible.

​El canto del cisne.
El semen de los ahorcados.

​Dejar de sentir.   
La ausencia de ser.

Ramas desnudas

Aguarda a que el viento
nos despoje,
a que en la escarcha
se abracen
nuestras ramas desnudas.

Así se expresa el amor:
en silencio,
sin contar los frutos.

La fosa erguida

Soy una necrópolis viva,
una fosa erguida.

Del huerto y la granja
devoro la vidas
que en mí se integran.

El precio de la carne
por un fugaz suspiro.

Soy vida que muere
y muerte que nace,
semilla y hueso
al mismo tiempo.

Cortesía

Me hastía el tintineo de hojalata
cuando las armaduras chocan,
las muecas aprendidas,
los gestos que barnizan el sentido.

Soy un espantapájaros entre el maíz.
Anhelo la cortesía de ser,
que tirite la verdad.

Prefiero el soplo helado de la honestidad
a la cálida vacuidad del artificio.

Intimidad

Hurga el panóptico
hasta el tuétano.

Somos carroña
del buitre
que todo lo ve.

Envidio el aire
que atraviesa los cuerpos
hasta que lo respiran

La elegante discreción
del incauto.

No quedan cortinas.
La transparencia
opaca.

Hormesis

El magma estalla en cumbre 
y se hace altura.

Amable, la justa adversidad.
Estériles, los mundos ingrávidos.

Gracias a la presión, 
me elevo.

Estertores

​Dadas las señales no puede ser tan terrible. ​El canto del cisne. El semen de los ahorcados. ​Dejar de sentir.    La ausencia de ser.