
Hay sotanas que no arropan
y quien se arrodilla
para no mirarse las manos.
para no mirarse las manos.
Pero no siempre.
También hay quien se entrega
en el altar del mundo.

Hay sotanas que no arropan y quien se arrodilla para no mirarse las manos. Pero no siempre. También hay quien se entrega en el altar del m...