sin pausa que el tiempo nos fía,
de ser luz que se agota
cuando el cuerpo se enfría.
Ceniza que el viento desvía,
estrella que aún parpadea
aunque se sienta vacía.
No queda rastro alguno
de la agonía
que el universo ignora
mientras se hace de día.
Crónicas de viaje/ Miscelánea artística y cultural.
Su voz se deshilacha.
El eco ovilla naderías
que a cada vuelta palidecen.
La convicción dicta
una melodía del alma
que, como aguja,
atraviesa la urdidumbre
de las interferencias.
Y me ciño al hilo de lo digno.
¿Quién es nadie, salvo lo amado?
— Bordando el tapiz —
nadie es quien dijo nada.
Presos de la inercia, sin pausa que el tiempo nos fía, de ser luz que se agota cuando el cuerpo se enfría. Ceniza que el viento ...