«El escritor escribe. Si alguien quiere aprender a escribir podrá ser una persona que escribe pero nunca será un escritor. Según Raymond Chandler, entonces soy un escritor ya que escribo, me faltaría saber si escribo bien y si tengo un estilo propio. El estilo no se busca, se tiene o no se tiene y no se sabe el porqué.»
«El año que viene todos serán profesores. De literatura no saben demasiado pero lo suficiente para empezar a enseñar. No es eso lo que me preocupa. Me preocupa que tengan siempre presente que enseñar quiere decir mostrar. Mostrar NO es adoctrinar, es dar información pero dando también, enseñando también el método para entender, analizar, razonar y CUESTIONAR esa información. Si alguno de ustedes es un deficiente mental y cree en verdades reveladas, en dogmas religiosos o doctrinas políticas, sería saludable que se dedicara a predicar en un templo o desde una tribuna.Si por desgracia siguen en esto, traten de dejar las supersticiones en el pasillo antes de entrar en el aula. NO OBLIGUEN A SUS ALUMNOS A ESTUDIAR DE MEMORIA, ESO NO SIRVE. LO QUE SE IMPONE POR LA FUERZA ES RECHAZADO Y EN POCO TIEMPO SE OLVIDA. Ningún chico será mejor persona por saber de memoria el año que nació Cervantes. PÓNGANSE COMO META ENSEÑARLES A PENSAR. QUE DUDEN, QUE SE HAGAN PREGUNTAS. No los valoren por sus respuestas, las respuestas no son la verdad. Buscan una verdad que siempre será relativa. LAS MEJORES PREGUNTAS SON LAS QUE SE VIENEN REPITIENDO DESDE LOS FILÓSOFOS GRIEGOS. MUCHAS SON YA LUGARES COMUNES PERO NO PIERDEN VIGENCIA «¿QUÉ?, ¿CÓMO?, ¿DÓNDE?,¿CUÁNDO?, ¿POR QUÉ?. Si en esto admitimos también eso de que LA META ES EL CAMINO como respuesta, no nos sirve. Describe la tragedia de la vida pero no la explica.
Hay una misión, un mandato, que quiero que cumplan. Es una misión que nadie les ha encomendado pero que yo espero que ustedes, como maestros, se la impongan a sí mismos. DESPIERTEN EN SUS ALUMNOS EL DOLOR DE LA LUCIDEZ, sin límites. sin piedad.»
«Con Lili siempre la pasamos bien estando juntos. Nos gusta mucho. Nos da un gran placer y una alegría calma pero intensa estar juntos aunque no hagamos nada en particular. Podemos hablar, estar en silencio, lo que sea, nos da igual. Si estamos juntos, estamos bien. Me hubiera gustado que a mi hijo le pasara lo mismo con su mujer, pero no es así.Aunque no me corresponda juzgarlo tengo que decir que eligió mal, como siempre. Lo digo con total imparcialidad a pesar de que no puedo evitar sentir una profunda decepción. Ninguna de las expectativas que tuve como padre se cumplieron. Tal vez sólo una: Pedro es una buena persona. Hicimos todo para que pudiera decidir cómo vivir o qué hacer con total libertad pero por algún extraño motivo o un corto circuito en los cruces genéticos este pive se emperró siempre en tomar las decisiones equivocadas. Fabiana era una más entre la docena de amigas/amantes ocasionales hasta que quedó preñada. Sin que nadie lo presionara, si siquiera ella, Pedro decidió casarse.»
«Fer:– Te deben de pagar bien.
Pedro: – Más que bien. Me quiero dar el gusto de ayudarlos y no por eso me voy a privar de nada pero esto es otro mundo, es un país en serio. Tengo una casa, dos coches. Sé que los chicos van a poder estudiar lo que quieran y dónde quieran. No puedo pedir más. Háblalo con mamá a ver qué le parece.
Fer: – Se dice que había una ley en Atenas muy particular que eximía a los hijos de tener que mantener a los padres. Les quitaba la obligación de mantenerlos cuando los padres no hubiesen sido capaces de adoctrinarlos, de enseñarles una ciencia o arte. Vos estás eximido. No puedo aceptar que me ayudes. Vos elegiste como ideales y como objetivo de tu vida todo lo que tu madre y yo te enseñamos a despreciar. Dejaste de hacer lo que te gustaba que, por otra parte, lo hacías muy bien para dedicarte a la mierda esa de las computadoras y los programas y ganar dinero, tener estatus y vivir como un burgués. Pero no es culpa tuya. Se nos dio mal lo de la doctrina, en algo fallamos.
Pedro: – Y según vos ¿Qué tendría que haber hecho? ¿Seguir manejando un taxi? ¿Cagarme de hambre y cagarle el futuro a mi mujer y a los chicos pero seguir escribiendo?
Fer: – No traicionarte.Seguir haciendo lo que es tu vocación, lo que te gusta, lo que te conmueve. ¿Te apasiona tu trabajo o es un trabajo y punto?
Pedro: – Me divierte, lo hago bien.
Fer: – ¿Te divierte? ¡Que bárbaro! Pero ¿Cómo me podés hablar de futuro y asegurarle un futuro a los tuyos cuando sabés muy bien que el futuro es ilusorio? Es una trampa que se inventa el sistema, cualquier sistema para que la gente se acobarde y agache la cabeza y trabaje y produzca y se haga esclava por miedo al puto futuro. ¿Qué futuro te aseguraste vos? En el laburo te aseguraron que se acabaron los accidentes, la cirrosis, el cáncer… la doctrina me falló, de acuerdo pero ¿Que vos tampoco sabés pensar? ¿Que ahora me va a hablar de la esperanza, que hay que tener fe hermano y que se viene la salvación y puta madre que lo parió?»
«La sonrisa de Lili fue el mayor logro de mi vida. Esa misma sonrisa fue también mi mejor premio. Para ella llegar a la chacra fue renacer, cambiar de mundo. Estaba otra vez joven, hermosa, feliz. Yo por un tiempo pude arrinconar el dolor del fracaso, la certeza del absurdo que se había instalado en mí desde el momento en que me di cuenta de que el profesor de letras había entrado en mi pasado, como en el tango. Traté de convencerme, a veces son éxito de que mi vida tenía sentido si la vivía por ella, por Lili. Tenía que seguir para cuidarla, para que nunca perdiera su alegría.
Lili dijo que uno sabe pero se olvida de que sabe. Esa es la manera de convivir con la lucidez, pero la cosa se complica cuando uno no se puede olvidar. El despertar de la lucidez puede no suceder nunca pero cuando llega, si llega, no hay modo de evitarlo y cuando llega se queda para siempre. Cuando se percibe el absurdo, el sinsentido de la vida, se percibe también que no hay metas y que no hay progreso. Se entiende aunque no se lo quiera aceptar, que la vida nace con la muerte adosada, que la vida y la muerte no son consecutivas sino simultáneas e inseparables. Si uno puede conservar la cordura y cumplir con normas y rutinas en las que no cree, es porque la lucidez nos hace ver que la vida es tan banal que no se puede vivir como una tragedia.»
«La lucidez es un don y es un castigo. Está todo en la palabra. Lúcido viene de Lucifer, el arcángel rebelde, el demonio. Pero también se llama lucifer el lucero del alba, la primera estrella, la más brillante, la última en apagarse. Lúcido viene de Lúcifer y Lúcifer viene de lux y de fer lux que quiere decir el que tiene luz, el que genera luz, el que trae luz que permite la visión interior, el bien y el mal, todo junto, el placer y el dolor. La lucidez es dolor. El único placer que uno puede conocer, lo único que se parecerá remotamente a la alegría será el placer de ser consciente de la propia lucidez. El silencio de la comprensión. El silencio del mero estar. En esto se van los años. En esto se fue la bella alegría animal. Pizarnik, genial.»
«Lili: -¿Serás capaz de ser feliz? No digo hoy pero algún día.
Fer: -¿No puede ser hoy? ¿Estoy castigado?
Lili: – Uno puede pensar lo que quiera. A veces también se piensa lo que no se quiere pensar, está todo bien es como un juego, un ejercicio intelectual si te suena mejor. Se puede pensar y se puede vivir. Lo que no es bueno es que tanto pensar no te deje vivir.
Fer:- ¿estuviste leyendo mi cuaderno?
Lili: – No me hace falta. Yo no leo nada que no me pidas que lea.
Fer: – Ya sé, hago lo que puedo pero me cuesta. Estoy saliendo, estoy mucho mejor, Lili. Quédate tranquila.
Lili:- También se puede pensar y hablar. No soy muy lista pero te puedo escuchar y te puedo poner cara de que te entiendo. A lo mejor te ayuda.
Fer:- ¿para qué voy a hablar si ya sabes todo?
Lili – No importa, me gusta escucharte.»
«El lúcido puede seguir viviendo mientras conserve el instinto de la especie, el impulso vital. Es muy posible que con los años esa fuerza instintiva y oscura se pierda. Es necesario entonces apelar a algo parecido a la Fe. Hay que inventarse un motivo, una meta que nos permita remplazar el impulso animal que se ha perdido por una voluntad fríamente racional. Pero esa voluntad es un motor muy difícil de mantener. De repente, sin motivo, se va, se apaga, desaparece. Es entonces cuando se sigue o no se sigue. Se puede o no se puede. Y si no se puede, no hay culpa. No importa el amor de los otros ni el amor que uno siente por ellos. Si uno no sigue, todo sigue sin uno y sigue igual. Todo pasa, la ausencia pasa. Se conoce la muerte antes de morir, es un final antiguo, rutinario y común. Es un final deseado que se espera sin temor porque uno lo ha vivido ya muchas veces. TODO DA IGUAL.»
Del encuentro con Tutti Tudela.
«Fer: – Veo que usted sabe mucho de perfumes
Tutti: – mmmm… sí, casi tanto como usted de mujeres. Con una sola mirada, muy discreta, me examinó de arriba a abajo y creo que no le pareció nada mal lo que veía.¿Me equivoco?
Fer: – O usted es muy sabia o mi mirada está perdiendo la discreción. Tal vez porque no esperaba encontrarme con alguien que despertara en mí un inequívoco sentimiento de lujuria.
Tutti:-Usted también es una presa que una mujer sin prejuicios estaría muy dispuesta a conquistar.
Carlos: – Si quieren sigo yo con las fotocopias y ustedes se van a tomar un café o algo.
Tutti: – A mí me quedan unos cuantos prejuicios. Este momento no debe pasar de ser un intercambio muy agradable de elogios eróticos. Puro coqueteo entre dos personas con mucha experiencia.
Fer: – Experiencia no implica conocimiento. Yo no sé nada de mujeres.
Tutti: – Y eso es una mentira elegante. Un caballero no habla de ciertas cosas.
Fer: – Las pocas mujeres que conocí en mi vida, las admiré, las observé, intenté descifrarlas. Nunca dejaron de ser un misterio. Nunca dejaron de sorprenderme. Creo que lo único importante es disfrutar de su presencia. No me di cuenta enseguida pero un tiempito después aprendí a escucharlas, a valorar los silencios, las miradas, esos momentos en los que no pasa nada y pasa un mundo. Aprendí a respetar su intuición, su inteligencia y aprendí a amarlas.
Tutti: – Le quiero advertir que el nivel de mis defensas está bajando peligrosamente, no se pueden decir esas cosas así, como si nada.
Carlos a Fer: – Yo me voy te espero en el coche.
Fer: – Llevo 40 años casado con la misma mujer y le soy fiel.
Tutti: – No soy chismosa, no es necesario que me mienta.
Fer: – No le estoy mintiendo. Nunca me obligué a serle fiel a mi mujer. No es una norma o pacto a respetar. Con Lili, con mi mujer, siempre dijimos que si alguien se cruza con uno de los dos, mala suerte pero sin mentiras. Estamos juntos porque queremos, nadie nos obliga. Nos obliga a ser leales. Ninguna de las mujeres que conocí después de Lili le puede ganar. No. Las miro, las puedo admirar, me puede asombrar encontrarme con alguien como Tutti Tudela pues yo estoy abierto a lo que sea, lo que pueda pasar. Pero no hay caso. Lili gana, Lili gana siempre.
Tutti: tengo la sensación de que cuando habla de mujeres, está hablando de UNA sola mujer.
Fer: – Sí, puede ser sí.
Tutti: – Me gustaría mucho conocer a su mujer. Quiero dejar de ser discreta por una sola vez y contarle todo lo que usted me dijo.¿Ella lo sabe?
Fer: – No. Nunca se lo dije pero Lili… que sé yo… nunca se le escapa nada.
Tutti:- Dígaselo.
Fer: – No sé si puedo. Por ahí se lo escribo.
Tutti: – Eso también estaría bien pero hágalo pronto, esa mujer no se merece que la hagan esperar tanto.»