Reconozco esa mirada
insobornable.
insobornable.
Somos de esa reserva
cautiva a cielo abierto.
Espinas nos punzó
el alambre.
Como tú,
sigo al margen, dentro,
sintiendo el perímetro,
sin adivinar la fuga,
sin haber burlado el cerco.
Reconozco esa mirada insobornable. Somos de esa reserva cautiva a cielo abierto. Espinas nos punzó el alambre. Como tú, sigo al margen, de...