Quisiera condenar
al cuchillo invisible de la indiferencia,
la recatada vergüenza de su crimen.
la recatada vergüenza de su crimen.
Ojalá el mar llorara
la pérdida
de quienes ya nadan
en la nada de lo eterno,
tragados sin esquela,
pero en este océano,
de agua, salitre y olvido,
las olas nos mecen
impasibles.
