Un mundo a su medida

Él quiso ser ávido diseñador de un mundo a su medida. Un mundo de títeres que pretendía manejar a su antojo, de músicos que tocasen a su servicio. Un lugar, donde la generosidad y el altruismo, que él se atribuía, consolasen el llanto de sus propias carencias y necesidades. Pero todo aquello que desencajaba sus esquemas, se convertía en motivo de fustración e injustificada ira hacia lo ajeno. Si algo no colmaba sus exigentes expectativas, era merecedor de su más profundo desprecio.

En definitiva, el iluso personaje soñaba con un mundo ideal en el que todos los astros girasen entorno a él, ignorando su propia órbita.

Letanía

Sístole, diástole. Sístole, diástole. ... La vida es la letanía de un zumbido, hasta que la alarma cesa. Cuánto empeño en la supuesta lógica...