Tras las barreras de mi timidez

Tras las barreras de mi timidez,
me oculto en mi cuerpo preso.
Vive en mundos de aridez,
quien su canto apaga expreso.

No es que rechace diluir los muros,
en que me cerco.
Forjados fueron por conjuros,
de un dolor muy terco.

Es que temo a la decepción y al fracaso.
A aquellas heridas,
que fueran del corazón, ¡el ocaso!

La llaga

Nadie sabe cuánto escuece la herida que la piel no exhibe. Cuánto calla el grito del silencio por compasión.