Lo que amo


El cardo de lila flor
hechiza con su belleza puada,
tanto como la más preciada flor,
nacida en grieta embarrancada.

Pero, ¡ay, ambas, son cepo de dolor!
del que atraído por su olor,
suave y exquisito como el sándalo,
osara arrancarle un pétalo.

Esas fragancias engañan,
cuando no contento con olerlas,
deseas enfrascarlas.
Esas púas desangran,
cuando no contento con mirarlas,
ansias poseerlas.

Y si día a día,
castigan la osadía.
¡Que lo hagan!
Para que aquellos que la halagan,
recuerden tanto como yo,
que en esta vida,
breve como rayo,
es ya lección aprendida,
que nadie ni nada de lo que amo,
tiene amo.

Faquires

Bancos, cercenan el encuentro. Alféizares, muerden el pellejo. El exilio acuchilla. Somos faquires tras el atrezzo. Quieren borr...