Tortugas de plomo

Existir es un milagro que pesa.
Somos tortugas de plomo
cargando el caparazón del ser.

La consciencia, como gravedad,
impone lentitud;
cada paso, bajo el peso,
es un triunfo contra el suelo
hacia el desplome.

Al filo

Yerma como un páramo infinito, la escritura que se extiende. La mía, corta... como la navaja de Ockham.