La deuda

Tú que buscas plenitud ahí fuera,
acaso no sabías que ya eras la naranja entera. 

Que el amor no era cobrar las facturas pendientes,
ni tampoco la limosna que mendigan esos socios asustados, 

sino, justo, cuánto a sí mismos se deben.

La fosa erguida

Soy una necrópolis viva, una fosa erguida. Del huerto y la granja devoro la vidas que en mí se integran. El precio de la carne por un fugaz ...