Las recetas literarias

Entraba en la biblioteca como si de una farmacia se tratase. Cada libro una receta.
Había remedios para la ignorancia, sea cual fuere.
Todo tipo de curas, excepto para la estupidez.

Faquires

Bancos, cercenan el encuentro. Alféizares, muerden el pellejo. El exilio acuchilla. Somos faquires tras el atrezzo. Quieren borr...