De ilusión, iluso.
De oportunidad, oportunista.
De libertad, libertino.
De vida, vividor.
Y así un sinfín.
Se os ve el peluquín lenguas de palo,
quién dijo que el oficio de vivir fuera malo,
¡celébralo!
Nadie sabe cuánto escuece la herida que la piel no exhibe. Cuánto calla el grito del silencio por compasión.