El refugio de los cuerdos

Cuentan que algunos perros, ya demasiado ansiosos, persiguen moscas imaginarias.

En la esquina, ebrios de dolor, indigentes ríen su miseria a carcajadas. A veces, se les oye susurrar delirios como lirios que consuelan al alma apaleada.

Se dice que ellos están perdidos porque perdieron el norte, frente a un edificio de colmenas de ladrillo, al otro lado del muro, que cuestan una vida de trabajo. 

Así fue como la realidad se acostó agotada en el lecho de los sueños y en un mundo sonámbulo, ya nadie quiso despertar del dulce sueño de la libertad.

¿No es acaso la locura el refugio de los cuerdos?

Faquires

Bancos, cercenan el encuentro. Alféizares, muerden el pellejo. El exilio acuchilla. Somos faquires tras el atrezzo. Quieren borr...