El pájaro espino

En mi corazón,
anidó un pájaro espino, 
que vino, 
descuido de la razón.

Con sueños lo alimenté
hasta que quiso volar
y lamenté su pérdida
cuando en la espina hendida,
su muerte sórdida,
nos entregó su dulce canto.

La melodía fluía como río al mar
y tanto guardaba en el pecho,
que por derecho a amar,
al clavarsela, se sacó la espina.

Aún creo verlo posado en su encina.
El pájaro me enseñó a recordar,
que para redimirnos,
debemos siempre dar, 
antes de despedirnos.

Letanía

Sístole, diástole. Sístole, diástole. ... La vida es la letanía de un zumbido, hasta que la alarma cesa. Cuánto empeño en la supuesta lógica...