El pájaro espino

En mi corazón,
anidó un pájaro espino, 
que vino, 
descuido de la razón.

Con sueños lo alimenté
hasta que quiso volar
y lamenté su pérdida
cuando en la espina hendida,
su muerte sórdida,
nos entregó su dulce canto.

La melodía fluía como río al mar
y tanto guardaba en el pecho,
que por derecho a amar,
al clavarsela, se sacó la espina.

Aún creo verlo posado en su encina.
El pájaro me enseñó a recordar,
que para redimirnos,
debemos siempre dar, 
antes de despedirnos.

Faquires

Bancos, cercenan el encuentro. Alféizares, muerden el pellejo. El exilio acuchilla. Somos faquires tras el atrezzo. Quieren borr...