En plena era de la civilización del consumo, las relaciones nos consumen, porque consumimos relaciones. Esclavos de la libertad del desafecto, devorándonos sin hallarnos, sin cuidarnos, el consumo nos consume en un constante desencuentro.
Sístole, diástole. Sístole, diástole. ... La vida es la letanía de un zumbido, hasta que la alarma cesa. Cuánto empeño en la supuesta lógica...