En plena era de la civilización del consumo, las relaciones nos consumen, porque consumimos relaciones. Esclavos de la libertad del desafecto, devorándonos sin hallarnos, sin cuidarnos, el consumo nos consume en un constante desencuentro.
Bancos, cercenan el encuentro. Alféizares, muerden el pellejo. El exilio acuchilla. Somos faquires tras el atrezzo. Quieren borr...