El amor es caprichoso como el viento que esparce sus semillas sobre praderas en que brotan o sobre desiertos que las miran perecer.
Y aún así, muy en el fondo, las raíces de cada brote saben bien del suelo que las hace florecer.
Sístole, diástole. Sístole, diástole. ... La vida es la letanía de un zumbido, hasta que la alarma cesa. Cuánto empeño en la supuesta lógica...