El amor es caprichoso como el viento que esparce sus semillas sobre praderas en que brotan o sobre desiertos que las miran perecer.
Y aún así, muy en el fondo, las raíces de cada brote saben bien del suelo que las hace florecer.
Nacer y crecer en el hedor, hasta adaptarse. Yo no tuve esa supuesta dicha. Siempre anduve buscando la grieta que ventilara el b...
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