Me hastía el tintineo de hojalata
cuando las armaduras chocan,
las muecas aprendidas,
los gestos que barnizan el sentido.
Soy un espantapájaros entre el maíz.
Anhelo la cortesía de ser,
que tirite la verdad.
Prefiero el soplo helado de la honestidad
a la cálida vacuidad del artificio.