Hurga el panóptico
hasta el tuétano.
Somos carroña
del buitre
que todo lo ve.
Envidio el aire
que atraviesa los cuerpos
hasta que lo respiran
La elegante discreción
del incauto.
No quedan cortinas.
La transparencia
opaca.
Quisiera condenar al cuchillo invisible de la indiferencia, la recatada vergüenza de su crimen. Ojalá el mar llorara la pérdida de quienes...