Sapere Aude


—¿Cómo te ganas la vida?
Pregunta el buey,
bajo el yugo de labranza.

—Me empleo en la mente,
en el cuerpo,
en el vínculo.
—Yo no labro.
Cultivo en mí
para sembrarme ahí fuera.

El buey bajó la frente,
pesada de siglos y lodo.
—Tú buscas el pan —dijo el hombre—
y yo ser el trigo de todo. 

La llaga

Nadie sabe cuánto escuece la herida que la piel no exhibe. Cuánto calla el grito del silencio por compasión.