Rumores

Su voz se deshilacha.
El eco ovilla naderías
que a cada vuelta palidecen.

​La convicción dicta
una melodía del alma
que, como aguja,
atraviesa la urdidumbre
de las interferencias.

Y me ciño al hilo de lo digno.
​¿Quién es nadie, salvo lo amado?
​— Bordando el tapiz —
nadie es quien dijo nada.

La luz adentro

En este orbe sintético envasaron la belleza bajo piel. ¿Qué fulgor comprimen los opacos cuerpos? La luz quema el envase y se derrama.