Rumores

Su voz se deshilacha.
El eco ovilla naderías
que a cada vuelta palidecen.

​La convicción dicta
una melodía del alma
que, como aguja,
atraviesa la urdidumbre
de las interferencias.

Y me ciño al hilo de lo digno.
​¿Quién es nadie, salvo lo amado?
​— Bordando el tapiz —
nadie es quien dijo nada.

Utopía

La realidad deseada deviene tras el reverso de lo imposible. Solo había que verlo.