Elegancia y contención


La elegancia, que deriva del latín eligere (elegir, seleccionar), es a menudo definida por lo que omite o por el equilibrio que mantiene:
Libertad y Economía: El filósofo Paul Valéry describió la elegancia como "libertad y economía traducida a los ojos". Esto sugiere que es el arte de conseguir un gran efecto con el menor esfuerzo o exceso visible. Es decir, la contención en el despliegue.
Ausencia de Afectación: La Real Academia Española y otros conceptos asocian la elegancia con la distinción, la gracia y la sencillez. Lo opuesto es la rudeza, la grosería o, en términos de estilo, la afectación o el exceso. Una persona elegante sabe evitar lo vulgar, lo sobrecargado y lo llamativo de forma estridente.
El Arte de la Elección: Ya sea en el vestir, en el lenguaje, o en el comportamiento, la elegancia implica haber escogido cuidadosamente (contención) y haber descartado lo innecesario o lo inadecuado (moderación). Es la calidad de lo refinado o decantado.
Actitud: En los modales, la elegancia se manifiesta en la serenidad, la calma y la mesura en el movimiento y la expresión. Es el dominio de uno mismo, una forma de contención emocional y física que proyecta nobleza y distinción.
En resumen, la contención no significa ser aburrido o invisible, sino que es el principio de sabiduría y economía que permite que las cualidades más valiosas (buen gusto, distinción, gracia) brillen sin ser opacadas por el exceso.

Letanía

Sístole, diástole. Sístole, diástole. ... La vida es la letanía de un zumbido, hasta que la alarma cesa. Cuánto empeño en la supuesta lógica...