jueves, 23 de octubre de 2025

El camino del creador- Friedrich Nietzsche

¿Quieres marchar, hermano mío, a la soledad? ¿Quieres buscar el camino que lleva a ti mismo? Detente un poco y es­cúchame.
«El que busca, fácilmente se pierde a sí mismo. Todo irse a la soledad es culpa»: así habla el rebaño. Y tú has formado parte del rebaño durante mucho tiempo.
La voz del rebaño continuará resonando dentro de ti. Y cuando digas «yo ya no tengo la misma conciencia que voso­tros», eso será un lamento y un dolor.
Mira, aquella conciencia única dio a luz también ese dolor: y el último resplandor de aquella conciencia continúa brillan­do sobre tu tribulación.
Pero ¿tú quieres recorrer el camino de tu tribulación, que es el camino hacia ti mismo? ¡Muéstrame entonces tu derecho y tu fuerza para hacerlo!
¿Eres tú una nueva fuerza y un nuevo derecho? ¿Un primer movimiento? ¿Una rueda que se mueve por sí misma? ¿Pue­des forzar incluso a las estrellas a que giren a tu alrededor?
¡Ay, existe tanta ansia de elevarse! ¡Existen tantas convulsiones de los ambiciosos! ¡Muéstrame que tú no eres un ansio­so ni un ambicioso!
Ay, existen tantos grandes pensamientos que no hacen más que lo que el fuelle: inflan y producen un vacío aún mayor. ¿Libre te llamas a ti mismo? Quiero oír tu pensamiento do­minante, y no que has escapado de un yugo.
¿Eres tú alguien al que le sea lícito escapar de un yugo? Más de uno hay que arrojó de sí su último valor al arrojar su servi­dumbre.
¿Libre de qué? ¡Qué importa eso a Zaratustra! Tus ojos de­ben anunciarme con claridad: ¿libre para qué?
¿Puedes prescribirte a ti mismo tu bien y tu mal y suspen­der tu voluntad por encima de ti como una ley? ¿Puedes ser juez para ti mismo y vengador de tu ley?
Terrible cosa es hallarse solo con el juez y vengador de la propia ley. Así es arrojada una estrella al espacio vacío y al so­plo helado de hallarse solo.
Hoy sufres todavía a causa de los muchos, tú que eres uno solo: hoy conservas aún todo tu valor y todas tus esperanzas. Mas alguna vez la soledad te fatigará, alguna vez tu orgullo se curvará y tu valor rechinará los dientes. Alguna vez grita­rás «¡estoy solo!».
Alguna vez dejarás de ver tu altura y contemplarás dema­siado cerca tu bajeza; tu sublimidad misma te aterrorizará como un fantasma. Alguna vez gritarás: «¡Todo es falso!»
Hay sentimientos que quieren matar al solitario; ¡si no lo consiguen, ellos mismos tienen que morir entonces! Mas ¿eres tú capaz de ser asesino?
¿Conoces ya, hermano mío, la palabra «desprecio»? ¿Y el tormento de tu justicia, de ser justo con quienes te despre­cian?
Tú fuerzas a muchos a cambiar de doctrina acerca de ti; esto te lo hacen pagar caro. Te aproximaste a ellos y pasaste de largo: esto no te lo perdonan nunca.
Tú caminas por encima de ellos: pero cuanto más alto su­bes, tanto más pequeño te ven los ojos de la envidia. El más odiado de todos es, sin embargo, el que vuela.
«¡Cómo vais a ser justos conmigo! - tienes que decir - yo elijo para mí vuestra injusticia como la parte que me ha sido asignada».
Injusticia y suciedad arrojan ellos al solitario: pero, herma­no mío, si quieres ser una estrella, ¡no tienes que iluminarlos menos por eso!
¡Y guárdate de los buenos y justos! Con gusto crucifican a quienes se inventan una virtud para sí mismos, - odian al so­litario.
¡Guárdate también de la santa simplicidad! Para ella no es santo lo que no es simple; también le gusta jugar con el fuego - con el fuego de las hogueras para quemar seres humanos.
¡Y guárdate también de los asaltos de tu amor! Con demasia­da prisa tiende el solitario la mano a aquel con quien se en­cuentra.
A ciertos hombres no te es lícito darles la mano, sino sólo la pata: y yo quiero que tu pata tenga también garras.
Pero el peor enemigo con que puedes encontrarte serás siempre tú mismo; a ti mismo te acechas tú en las cavernas y en los bosques.
¡Solitario, tú recorres el camino que lleva a ti mismo! ¡Y tu camino pasa al lado de ti mismo y de tus siete demonios!
Un hereje serás para ti mismo, y una bruja y un hechicero y un necio y un escéptico y un impío y un malvado.
Tienes que querer quemarte a ti mismo en tu propia llama: ¡cómo te renovarías si antes no te hubieses convertido en ce­niza!
Solitario, tú recorres el camino del creador: ¡con tus siete demonios quieres crearte para ti un Dios!
Solitario, tú recorres el camino del amante: te amas a ti mismo y por ello te desprecias como sólo los amantes saben despreciar.
¡El amante quiere crear porque desprecia! ¡Qué sabe del amor el que no tuvo que despreciar precisamente aquello que amaba!
Vete a tu soledad con tu amor y con tu crear, hermano mío; sólo más tarde te seguirá la justicia cojeando.
Vete con tus lágrimas a tu soledad, hermano mío. Yo amo a quien quiere crear por encima de sí mismo y por ello perece.
Así habló Zaratustra.

Enfrentando el vacío

Enfrentando el Vacío: Una Comparativa de las Respuestas Existencialistas y Nihilistas

I. Introducción

El "vacío de la existencia" es el término con el que se describe la experiencia de la vida como inherentemente carente de propósito, valor o significado trascendente preestablecido. Esta constatación, una vez que se desvanecen los "falsos consuelos" (religiosos, sociales o metafísicos), es el punto de partida para corrientes filosóficas que buscan una respuesta auténtica a la condición humana.
Este documento compara cuatro enfoques clave surgidos entre los siglos XIX y XX, destacando cómo difieren no solo en su diagnóstico del vacío, sino, fundamentalmente, en la actitud o prescripción que ofrecen al individuo para enfrentarlo: el Existencialismo de Jean-Paul Sartre, el Absurdismo de Albert Camus, el Nihilismo Activo de Friedrich Nietzsche y el Nihilismo Pasivo ejemplificado por Emil Cioran.

II. El Existencialismo (Jean-Paul Sartre): La Libertad como Condena

Diagnóstico del Vacío: 
El vacío es la ausencia de una "esencia" (naturaleza o propósito) inherente al ser humano. Estamos arrojados a la existencia sin manual de instrucciones.
Principio Central:  
"La existencia precede a la esencia." El ser humano es pura posibilidad; primero existe, luego se define a través de sus elecciones.
Respuesta/Actitud: 
Creación de Sí Mismo y Responsabilidad Radical. El individuo debe elegir, crear sus propios valores y comprometerse con ellos, asumiendo la responsabilidad de su ser y de la humanidad entera con cada elección.
Resultado:
Angustia. La libertad total es una "condena" que genera un peso existencial, pero que es el único camino hacia la autenticidad.

III. El Absurdismo (Albert Camus): La Rebelión Llenadora

Diagnóstico del Vacío:
 El vacío es el Absurdo: el choque o divorcio irreconciliable entre la necesidad humana de encontrar sentido y la indiferencia irracional del universo.
Principio Central: 
No se puede resolver el Absurdo; solo se puede confrontar sin "saltos" (a la religión o el suicidio).
Respuesta/Actitud:
Rebelión y Lucidez Constante. Vivir en plena conciencia del Absurdo, desafiándolo con la intensidad de la experiencia. La rebelión se convierte en un valor en sí mismo.
Resultado:
 La Dicha (Felicidad Absurda). Al aceptar la futilidad, uno se libera de la esperanza y puede disfrutar del momento presente con la máxima lucidez (ej. el Sísifo feliz).

IV. El Nihilismo Activo (Friedrich Nietzsche): El Vacío como Terreno Fértil

Diagnóstico del Vacío:
 El vacío es el resultado de la "muerte de Dios" y el colapso de los valores morales, religiosos y metafísicos que dieron estructura a la civilización occidental.
Principio Central: 
El nihilismo puede ser una señal de fuerza. El espíritu fuerte no se resigna, sino que actúa para eliminar los ídolos caídos.
Respuesta/Actitud:
Transmutación y Creación de Valores. El individuo debe convertirse en el Übermensch (Superhombre) que da la espalda a la moral de rebaño y crea activamente sus propios valores, afirmando la vida en su totalidad (Amor Fati).
Resultado:
 La Afirmación de la Vida terrenal y la voluntad de retornar a ella eternamente. El vacío se convierte en el lienzo para la Voluntad de Poder creadora.

V. El Nihilismo Pasivo (Emil Cioran): La Lucidez Estéril

Diagnóstico del Vacío:
 El vacío es la verdad ontológica; la vida es un accidente, un error cósmico, y el sufrimiento es irredimible.
Principio Central:
 La lucidez total es una maldición que elimina toda posibilidad de felicidad o ilusión.
Respuesta/Actitud:
 Soportar y Desesperar con Conciencia. No hay creación de nuevos valores; solo la constatación amarga y el mantenimiento de una lucidez agónica. La escritura funciona como catarsis para aliviar el peso del ser.
Resultado:
Resignación y Angustia Incesante. El individuo se retira, evitando la acción, pues toda acción es fútil, pero se mantiene en una integridad brutal al no ceder a ningún consuelo.

VI. Conclusión

Estas cuatro filosofías ofrecen mapas radicalmente diferentes para el viajero que ha renunciado a los propósitos preestablecidos. La distinción crucial es la siguiente:
Sartre y Nietzsche ven el vacío como una oportunidad o un desafío a superar mediante la creación de algo nuevo (sentido personal o nuevos valores). Ambos son constructivos.
Camus acepta el vacío como una realidad permanente que debe ser desafiada constantemente, pero nunca eliminada.
Cioran (Nihilismo Pasivo) acepta el vacío como una condición ineludible que solo puede ser lamentada y soportada.

Foucault y el control del pensamiento


"Quien controla lo que se enseña, controla lo que se piensa y quien define la verdad, define lo que se permite. No rechaces el saber, pero preguntarte siempre quién lo produce. La mayor forma de control es que no te des cuenta de que estás siendo controlado". 
Michel Foucault 

La herida de los justos

Me hiere la verdad de los justos,
como un grito ahogado.

Su incomprensión: mi alienación.
Su justicia: el tedio.

Ellos cuidan,
con el mismo cuchillo,
la herida que te abren.

Solo en mi templo
su ley se desvanece.
No entran.

Allí dejan de sangrarme
sus certezas..

La única verdad sin pronombre

El cuerpo inventa el mundo,
que la mente nombra.
Huye lo real entre los símbolos.
Distante aguarda, tras la máscara,
la única verdad sin pronombre.

La grieta

Nacer y crecer en el hedor, hasta adaptarse. Yo no tuve esa supuesta dicha. Siempre anduve buscando la grieta que ventilara el b...