me reservo el valor de la mirada.
Rendido al rendimiento,
acudo a la melodía de vivir,
sin peso,
como el silencio
que respira entre las notas.
Me cobijo en el vacío de lo inútil.
Bancos, cercenan el encuentro. Alféizares, muerden el pellejo. El exilio acuchilla. Somos faquires tras el atrezzo. Quieren borr...