me reservo el valor de la mirada.
Rendido al rendimiento,
acudo a la melodía de vivir,
sin peso,
como el silencio
que respira entre las notas.
Me cobijo en el vacío de lo inútil.
Hurga el panóptico hasta el tuétano. Somos carroña del buitre que todo lo ve. Envidio el aire que atraviesa los cuerpos hasta ...