Qué extraño es herirse en la defensa.
Qué extraño es el escudo que se clava.
Qué extraña es esa honra que se finge,
el consuelo que se aflige.
La luz del ciego, el amor al ego.
Qué extraño es ese extraño que se extraña.
Por él, olvidamos amarnos.
Hurga el panóptico hasta el tuétano. Somos carroña del buitre que todo lo ve. Envidio el aire que atraviesa los cuerpos hasta ...