y a sus sueños naufragar en un estanque.
Vi a su vida entumecer
y a una mota de polvo sobre el brillo.
No hay quietud sin inquietud,
ni la hay si el mundo gira.
Por mal que les pese,
los indecisos deciden, lo sepan o no.
Soy una necrópolis viva, una fosa erguida. Del huerto y la granja devoro la vidas que en mí se integran. El precio de la carne por un fugaz ...