Yo me dejaba ganar, porque no lo necesitaba.
Tu gloria era mi derrota más dulce.
El juego era banal.
Perder era ganar,
ganar sin perderme tu entusiasmo.
Hurga el panóptico hasta el tuétano. Somos carroña del buitre que todo lo ve. Envidio el aire que atraviesa los cuerpos hasta ...