Una dulce derrota

A cada triunfo sonreías y lo celebrábamos.

Yo me dejaba ganar, porque no lo necesitaba. 
Tu gloria era mi derrota más dulce.

El juego era banal. 
Perder era ganar,
ganar sin perderme tu entusiasmo.

Faquires

Bancos, cercenan el encuentro. Alféizares, muerden el pellejo. El exilio acuchilla. Somos faquires tras el atrezzo. Quieren borr...