Yo me dejaba ganar, porque no lo necesitaba.
Tu gloria era mi derrota más dulce.
El juego era banal.
Perder era ganar,
ganar sin perderme tu entusiasmo.
Nacer y crecer en el hedor, hasta adaptarse. Yo no tuve esa supuesta dicha. Siempre anduve buscando la grieta que ventilara el b...
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