Una dulce derrota

A cada triunfo sonreías y lo celebrábamos.

Yo me dejaba ganar, porque no lo necesitaba. 
Tu gloria era mi derrota más dulce.

El juego era banal. 
Perder era ganar,
ganar sin perderme tu entusiasmo.

Letanía

Sístole, diástole. Sístole, diástole. ... La vida es la letanía de un zumbido, hasta que la alarma cesa. Cuánto empeño en la supuesta lógica...