Una dulce derrota

A cada triunfo sonreías y lo celebrábamos.

Yo me dejaba ganar, porque no lo necesitaba. 
Tu gloria era mi derrota más dulce.

El juego era banal. 
Perder era ganar,
ganar sin perderme tu entusiasmo.

Utopía

La realidad deseada deviene tras el reverso de lo imposible. Solo había que verlo.