Las falsas expectativas

Si aprendí a no esperar ni lo esperado, figurate con lo improbable. ¡Cuántas peras se le piden al olmo!

No podemos reprocharle a la decepción que insista. Cada decepción ocurre sólo una vez. 

El resto es autoengaño.

Letanía

Sístole, diástole. Sístole, diástole. ... La vida es la letanía de un zumbido, hasta que la alarma cesa. Cuánto empeño en la supuesta lógica...