Las falsas expectativas

Si aprendí a no esperar ni lo esperado, figurate con lo improbable. ¡Cuántas peras se le piden al olmo!

No podemos reprocharle a la decepción que insista. Cada decepción ocurre sólo una vez. 

El resto es autoengaño.

Utopía

La realidad deseada deviene tras el reverso de lo imposible. Solo había que verlo.