Las píldoras del desencanto

Vivimos en una sociedad terapeutizada, cuya crisis de valores demanda con urgencia una reorientación filosófica. 

Y sin embargo, en el lucrativo marketing de las soluciones inmediatas, seguimos persiguiendo la panacea de algún milagro químico.

Ni hablar de los hábitos o creencias, de las endorfinas,
en tal quimera cada píldora es un "antídoto" que refuerza el desencanto.

La llaga

Nadie sabe cuánto escuece la herida que la piel no exhibe. Cuánto calla el grito del silencio por compasión.