Podríamos llamarlo amistad

Podríamos cribar la multitud en un fetiche 
y superar la cortesía de volver a insistir en conocernos. 

Podríamos festejar en la abundancia e intuir, sin demanda, la carencia y compartirla.

Podríamos sellar con lealtad y compromiso la palabra, antes que se la lleve el viento.

Podríamos construir, a prueba de fuego y tormenta, un refugio contra la indiferencia.

Podríamos blindar la distancia y el tiempo
y llenarlo de luz, color, vida.

Podríamos llamarlo amistad.

Faquires

Bancos, cercenan el encuentro. Alféizares, muerden el pellejo. El exilio acuchilla. Somos faquires tras el atrezzo. Quieren borr...