El viejo cactus

El rencor ya no bebía en su fuente.
El tiempo fue su mayor sequía.

Con la edad, como un viejo cactus,
mientras se agotaba,
aprendió a administrar su energía.

Cierto, sus púas advertían al odio

Mas él miraba cada gota de aprecio con gratitud,
al desprecio con indiferencia.
y a la indiferencia.
Bueno, él ni siquiera la veía.


* Fotografía de un Cephalocereus Senilis, alias "cabeza de viejo".

Intimidad

​ Hurga el panóptico hasta el tuétano. Somos carroña del buitre que todo lo ve. Envidio el aire que atraviesa los cuerpos hasta ...