Las estaciones

Cuatro eran los disfraces con que el árbol se vestía de gala: desde el blanco manto de nieve al rebrote, desde el espeso follaje a la rama desnuda de ocre.

Ya no requería aguardar a la belleza, pues había aprendido a admirar todas sus formas y a desear cada estación, por algún motivo distinto.

Letanía

Sístole, diástole. Sístole, diástole. ... La vida es la letanía de un zumbido, hasta que la alarma cesa. Cuánto empeño en la supuesta lógica...