Los perros, son juguetes rotos. Los caprichos humanos, efímeros.
Cien siglos de dominación,
para domesticar su instinto.
Y ahora, que apenas aúllan,
los abandonamos sin recursos,
para que no molesten.
Parecía acechar fantasmas, mientras descifraba el firmamento. Logró constelar los puntos, delinear la geometría del vacío. Sus ojos moraban ...