A un Dios humano

No oro al oro, ni a quienes nos dividen.
Yo le rezo al Dios humano que compartimos,
para que nos una.

* Catedral ortodoxa de la Santísima Trinidad en Tiflis (Tsminda Sameba, Georgia, 2014).

La llaga

Nadie sabe cuánto escuece la herida que la piel no exhibe. Cuánto calla el grito del silencio por compasión.