Cuando de mí me olvido


Estoy en todo,
levito el lodo.
Camino ingrávido,
cuando de mí me olvido

Dicen que en cada multitud,
pasa de largo un amigo.
Y sin embargo,
en la quietud del letargo, 
tropiezo sólo conmigo.

Dicen que, aunque es ligera,
el alma pesa.
Mi pulso se acelera,
un reflejo, una sombra me regresan.

Ese aura con tristeza me despide.
¡Qué extrañeza!
Por más que de mí me olvide,
los cálculos concuerdan.
Adonde voy,
a aquel que soy,
los espejos me recuerdan



Utopía

La realidad deseada deviene tras el reverso de lo imposible. Solo había que verlo.