Un eufemismo divino

Hay sotanas que no arropan
y quien se arrodilla
para no mirarse las manos.

​Pero no siempre.

​También hay quien se entrega
en el altar del mundo.

Un eufemismo divino

Hay sotanas que no arropan y quien se arrodilla para no mirarse las manos. ​Pero no siempre. ​También hay quien se entrega en el altar del m...