Soy una necrópolis viva,
una fosa erguida.
Del huerto y la granja
devoro la vidas
que en mí se integran.
El precio de la carne
por un fugaz suspiro.
Soy vida que muere
y muerte que nace,
semilla y hueso
al mismo tiempo.
Parecía acechar fantasmas, mientras descifraba el firmamento. Logró constelar los puntos, delinear la geometría del vacío. Sus ojos moraban ...