Pulso prestado

Somos los que hacemos
con lo que hicieron de nosotros.
—Jean-Paul Sartre

El peligro de la inercia:
un pulso prestado
—genética, sistema e instinto—
dictando el desvío.

Somos la marioneta
a merced de los hilos
o la conciencia autónoma
que nos mueve al distinguirlos.

Solo al cuestionar el mecanismo
surge la convicción 
de hallarnos.

Perseidas

Me llevó largo tiempo agudizar en lo genérico: Perseidas que todo cielo contiene. Un rostro de pecas infinitas. Las chispas en l...