Danzar
sobre la grieta del sismo.
Girar
en torno al tornado del tiempo.
Obviar
la coreografía del miedo.
Sonreírle al caos sereno.
Resistir
solo nos quita...
lo bailado.
Dadas las señales no puede ser tan terrible: el canto del cisne, el semen de los ahorcados. Dejar de sentir. La ausencia de ser.