El castigo de Narciso

Aquel reflejo le nublaba su belleza.
Renunció al amor, por ser amado.
El pobre Narciso, que aún mirándose en él,
no supo ver el lago.

La llaga

Nadie sabe cuánto escuece la herida que la piel no exhibe. Cuánto calla el grito del silencio por compasión.