Via Crucis

Veo a un hombre aterido
en su cama.

Un sudario
dispuesto en el perchero.

El llanto seco,
surcando sus mejillas.

La alarma,
insistiendo
en la mesilla…

El Vía Crucis
de esa luz
en la ventana.

Un maletín
aplasta la alfombra:

corona
de laureles espinados
en el Gólgota urbano.

No somos
el oficio de servir,
sino
la responsabilidad
de amar.

Utopía

La realidad deseada deviene tras el reverso de lo imposible. Solo había que verlo.